El paro, que comenzó a medianoche y se extenderá durante 24 horas, involucra a trabajadores del sector público, personal de tierra y empleados de seguridad aérea. Entre las demandas sindicales se incluye un aumento salarial del 8 % o un incremento mínimo de 350 euros al mes, junto con bonificaciones adicionales y días extra de descanso. Sin embargo, los empleadores han calificado estas exigencias como inviables desde el punto de vista financiero.
El impacto ha sido especialmente severo en los aeropuertos de Fráncfort y Múnich, donde la mayoría de las operaciones han quedado suspendidas. En Hamburgo, la huelga se adelantó sin previo aviso desde el domingo, dejando varados a cientos de pasajeros y complicando la recuperación del equipaje facturado. En Berlín-Brandeburgo, todas las salidas y llegadas regulares han sido canceladas.
La Asociación Alemana de Aeropuertos (ADV) ha recomendado a los viajeros no acudir a las terminales y contactar directamente con sus aerolíneas para gestionar cambios en sus reservas o buscar alternativas. Se espera que las interrupciones continúen afectando algunos vuelos programados para el martes.
Esta huelga forma parte de una estrategia habitual en las negociaciones salariales en Alemania conocida como "huelga de advertencia". Las conversaciones entre las partes están previstas para reanudarse este viernes para los empleados públicos, mientras que las negociaciones relacionadas con los trabajadores de seguridad aeroportuaria comenzarán el próximo 26 de marzo.
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